Con síndrome de Usher y sin capital, Daniel abrió su propio negocio en Barcelona: «Si yo pude, cualquiera puede»

Daniel llegó a España a los 24 años con una limitación sensorial que afecta a su audición y a su visión, y que en España recibió nombre: síndrome de Usher, una enfermedad poco frecuente. Empezó ayudando en casa de una tía a cambio de techo y comida, vendió lotería en la calle con sombrero y poncho, y hoy es dueño de dos negocios de hostelería en Barcelona, entre ellos Entre Pues, una panadería y cafetería colombiana. En una entrevista con el canal Elandrevlog contó cómo lo hizo, cuánto le costó y por qué no le gusta la palabra «discapacidad».
«Las personas no tienen discapacidades, simplemente lo que tienen son capacidades diferentes».
Tropiezos que no eran descuido
Daniel tuvo una infancia normal en Colombia: montaba en bicicleta, jugaba fútbol, corría. Hacia los 14 o 15 años empezaron los pequeños accidentes: tropezaba con muros y en el fútbol perdía el balón contra el sol. Él creía que era falta de atención. También escuchaba mal de lejos; le pusieron audífonos, pero le resultaban tan molestos que prefería no usarlos. Ya en España, tras muchas pruebas, le diagnosticaron el síndrome. Hoy explica que su limitación es sensorial: no tiene muchos reflejos y en la calle debe andar con mucho cuidado.
Llegar sin experiencia formal
En Colombia vivía con sus abuelos y se dedicaba al «rebusque»: vendía perfumes y zapatillas, arreglaba celulares y computadores. Solo había trabajado tres meses en una empresa. Al llegar a España se instaló con una tía que tenía varios hijos; él la ayudaba con la limpieza y con los niños, y aprendió a cocinar, algo que nunca había hecho. A través de ella se empadronó y obtuvo su tarjeta sanitaria.
Cuando contó su diagnóstico, algunas personas le aconsejaron volver a Colombia, porque en España podía ser «una carga». Esa frase, dice, es parte de por qué rechaza el término discapacidad.
Papeles primero, certificado después
Daniel no pudo solicitar el certificado de discapacidad con su pasaporte. Primero tramitó su residencia, con ayuda del esposo de su tía, y solo cuando tuvo el resguardo y la resolución pudo pedirlo. El certificado tardó alrededor de un año y le reconoció un grado de «un poco más del 45». Mientras esperaba, pasó seis meses en Colombia.
Vender lotería contando historias del Eje Cafetero
Buscando en Google encontró una oferta de la ONCE para personas con un certificado superior al 33 % y se postuló «por probar suerte». Lo llamaron. El curso para aprender a manejar la máquina de venta le dio muchos nervios —«los nervios es el peor enemigo», dice—, pero lo superó. En la calle decidió diferenciarse: salía con sombrero y poncho colombianos y contaba historias del Eje Cafetero a los clientes, que querían conocer su cultura.
Según explica, los contratos eran temporales por un año y había que superar la media de ventas para pasar al siguiente; al tercer año llegaba la estabilidad. Con las comisiones tuvo meses de hasta 2.000 euros, y un diciembre de unos 3.000. Con ese trabajo se pagó estudios privados en el área administrativa de construcciones inmobiliarias. Luego trabajó en empresas constructoras, donde llegó a ganar más de 2.000 euros.
Primer negocio: lecciones caras en familia
Su primera experiencia como emprendedor fue un alojamiento turístico con el esposo de su tía: «No nos fue muy bien, pero aprendí demasiado». Después montó un negocio de hostelería con su primo. Cada uno puso unos 20.000 euros —él los reunió con préstamos, la ayuda de su primo, joyas de oro y un préstamo de un amigo—. El traspaso costó 15.000 euros, más unos 5.000 en fianza y trámites. El negocio funcionó, pero surgieron desacuerdos y Daniel vendió su parte a su primo por unos 30.000 euros.
«Hay que ponerle stop a los problemas familiares, porque si no le pones stop a esos problemas, los problemas crecen».
Entre Pues: un local en obra negra y 70.000 euros
Para su nuevo proyecto alquiló un local en obra negra, por el que le dieron seis meses de carencia en el alquiler. La burocracia fue lo más duro: la licencia, la instalación eléctrica, baños adaptados y, sobre todo, la insonorización. Solo la prueba de sonido costó 800 euros, y el ingeniero le presentó un proyecto de unos 30.000 que no podía asumir; al final aisló lo que le exigieron, incluido un techo que costó otros 10.000. En total, calcula, el negocio les costó cerca de 70.000 euros.
Lo financió con un préstamo de 6.000 euros del BBVA, una tarjeta de crédito de otros 6.000 y la venta de cosas de oro, que sumó casi 10.000 más. Abrió el 4 de octubre. En sus primeros ocho meses, asegura, creció un 40 % mes a mes. Vende panadería, repostería, comida rápida y desayunos colombianos. Y como les iba bien, su primo lo llamó para ofrecerle el primer negocio: hoy Daniel tiene los dos.
Lo que puedes aprender de esta historia
- Regulariza tu situación antes de otros trámites. Daniel necesitó su residencia para pedir el certificado de discapacidad. Lee nuestra guía de residencia y empadronamiento.
- Accede al sistema de salud cuanto antes. Su diagnóstico llegó gracias a las pruebas médicas en España. Consulta sanidad y tarjeta sanitaria en Europa.
- Infórmate sobre empleo inclusivo. Si tienes un certificado superior al 33 %, existen ofertas específicas, como la que él encontró en la ONCE.
- Haz números reales antes de emprender. Licencias, electricidad, accesibilidad e insonorización pueden multiplicar el presupuesto. Abre tu cuenta y organiza tus finanzas con nuestra guía de cuenta bancaria en Europa para colombianos.
- Cuidado al endeudarte. Préstamos y tarjetas le permitieron arrancar, pero conviene planificar los pagos. Si además envías dinero a tu familia, revisa cómo enviar dinero a Colombia.
- Actúa. Su consejo: «Si tú esperas estar preparado, nunca lo vas a estar».
Preguntas frecuentes
¿Se puede pedir el certificado de discapacidad en España con pasaporte?
En el caso de Daniel, no: tuvo que tener primero su residencia para poder solicitarlo. El trámite tardó cerca de un año.
¿Cuánto cuesta abrir una cafetería en Barcelona?
Su experiencia: partiendo de un local en obra negra, cerca de 70.000 euros entre licencias, electricidad, baños e insonorización.
¿Cuánto se gana vendiendo lotería de la ONCE?
Según Daniel, el salario base más comisiones; él llegó a meses de 2.000 euros y un diciembre de unos 3.000.
¿Qué es el síndrome de Usher?
Daniel lo describe como una enfermedad muy poco frecuente que en su caso afecta a la audición a distancia y a la visión.

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