«A España no regreso»: Gina, colombiana con nacionalidad española, explica por qué se quedó en Países Bajos

Gina nació en Buenaventura, llegó a España con 11 años y vivió allí 18 años, la mayor parte en Zaragoza. Tiene nacionalidad española, pero se sigue sintiendo «muy colombiana». Hoy, con 28 años, vive en Eindhoven (Países Bajos), donde trabaja como ayudante en una guardería, y asegura que no volvería a trabajar en España. En una entrevista con el canal Elandrevlog explicó por qué, sin esconder lo difícil: la vivienda, el idioma, el clima y una ruptura que la dejó sola recién llegada.
Crecer en España: apoyo escolar, becas y formación profesional
Al llegar a España, Gina tuvo dificultades en el colegio porque venía con un nivel bajo. Su colegio concertado de Zaragoza le puso un profesor de apoyo junto a otros compañeros para nivelarse. Repitió primero de la ESO, pero terminó bien la secundaria. Empezó una carrera universitaria con beca mientras trabajaba en un restaurante de comida rápida; agotada y sin sentirse feliz, la dejó durante la pandemia y se pasó a la formación profesional, que sacó sin problemas.
De su vida laboral en España recuerda jornadas largas y poco reconocimiento: noches en las que salía a las 3:30 o 4 de la mañana sin que le pagaran las horas extra, o un empleo haciendo uñas de lunes a sábado por unos 1.000 euros más propinas. «A veces me sentía en España como una simple trabajadora», dice.
El salto a Países Bajos con una agencia de empleo
Su pareja de entonces le propuso irse primero a Holanda y llevarla después, cuando estuviera establecido. Ella no quiso esperar y terminó viajando antes que él: aunque apenas hablaba inglés, se puso a buscar por internet y consiguió un empleo en una lavandería industrial a través de una agencia que ofrecía trabajo, vivienda y transporte. Le preguntaron si podía viajar en una semana; pidió 15 días, y en 15 días ya estaba allí.
«Yo tampoco quería depender de él para todo».
Llegó en julio. Al mes y medio bajó la producción y, como tenía un contrato de cero horas, se quedó sin trabajo. Su carné de conducir, que había conseguido en España, la salvó: la agencia la reubicó limpiando las casas de los trabajadores, con un carro de la empresa. Se levantaba a las cuatro de la mañana y conducía cerca de hora y media al día sin que ese tiempo se le pagara.
Al poco tiempo de llegar, su pareja la dejó. «Lo pasé muy mal», reconoce. Fue a terapia y se apoyó en su fe. Al marcharse de la agencia tuvo además un conflicto por unos rayones en el carro: le retuvieron su último sueldo y, con la ayuda de un amigo holandés que la acompañó a negociar, terminó pagando 500 euros a cambio de recuperarlo.
La vivienda, el verdadero reto
Para Gina, el gran problema de Países Bajos no es el trabajo, sino la casa.
«Casas no hay, pues trabajo hay lo que tú quieras».
Explica que la vivienda social exige estar registrado en un domicilio, que para registrarte necesitas una casa y que muchos caseros no quieren registrar inquilinos porque eso les sube sus impuestos municipales. Según su experiencia en Eindhoven, un estudio puede rondar los 900-1.000 euros, un apartamento de dos habitaciones unos 1.300, y en el mercado privado suelen pedir ingresos de tres veces el alquiler. Ella ya está inscrita en la lista de vivienda social, donde la espera puede ser de años.
Su solución llegó por una peluquera dominicana que la recomendó a una amiga. Hoy vive en una habitación con una familia, él holandés y ella hondureña, a la que considera su familia en Holanda.
Trabajo: negociar el sueldo y respetar el tiempo libre
Encontró su empleo actual en Indeed, en una empresa de servicios que la ubicó como ayudante en una guardería. En la entrevista le preguntaron cuánto quería cobrar, algo que no esperaba: pidió 17 euros la hora y le ofrecieron 16. Trabaja 30 horas semanales y, con las pagas extra, calcula unos 2.000 euros al mes; con algunas horas de limpieza por su cuenta, unos 2.400-2.500. Según explica, el mínimo actual ronda los 14,40 euros brutos por hora.
Lo que más valora es el trato: respeto al tiempo libre, jornadas reducidas para muchas madres y cantinas con café y fruta gratis. Cuando le cambiaron a un horario de tarde que no le convenía, habló con su jefa y lo solucionaron.
Idioma, salud y lo que extraña de España
Llegó con un inglés muy básico y se puso a estudiarlo «a full». Sabe que para pasar de ayudante a profesora tendrá que formarse y dominar el neerlandés, porque en Holanda, dice, puedes hacer lo que quieras, «pero necesitas aprender el idioma». Describe a los holandeses como directos y poco efusivos, pero con «muy buen corazón», y dice no haber notado racismo, aunque cree que existe en todas partes y que quizá no lo percibe porque no entiende el idioma; admite que en España sentía que tenía que demostrar más.
No todo es mejor. El seguro médico es obligatorio y paga 156 euros al mes con dentista y fisioterapia; cree que en España la atención pública es mejor y que el transporte público, por ejemplo en Zaragoza, es «10 de 10». También le cuestan el cielo gris y los horarios de comida, con un almuerzo de pan y la comida fuerte por la noche.
«Yo me chupo mi frío de aquí, si no veo el sol, pero por ejemplo, si yo me quiero ir a España mañana, puedo irme».
Lo que puedes aprender de esta historia
- Su pasaporte español fue la llave. Gina explica que para un colombiano sin nacionalidad europea es mucho más difícil: hace falta, por ejemplo, un empleador que te patrocine o un proceso de reagrupación con examen de neerlandés. Infórmate en nuestras guías de doble nacionalidad y nacionalidad europea y de visados y requisitos Schengen.
- Busca vivienda antes que trabajo. El registro de domicilio es la base de todo. Lee residencia y empadronamiento al llegar a Europa.
- Lee bien los contratos de agencia. Los contratos de cero horas y la vivienda vinculada al empleo pueden dejarte sin ingresos ni techo a la vez. Pregunta qué pasa con el carro, el seguro y tu último sueldo si te vas.
- Lleva tu licencia de conducción en regla. A Gina le abrió una segunda oportunidad laboral. Consulta nuestra guía del carné de conducir colombiano en Europa.
- Calcula el seguro médico en tu presupuesto. Mira cómo funciona en nuestra guía de sanidad en Europa.
- Prepárate para negociar tu sueldo. Investiga cuánto se paga por tu puesto antes de la entrevista.
Preguntas frecuentes
¿Es fácil para una colombiana conseguir trabajo en Países Bajos?
Según Gina, con nacionalidad española encontró empleo en dos semanas. Advierte que sin papeles europeos el acceso es mucho más complejo.
¿Cuánto gana una ayudante de guardería en Eindhoven?
En su caso, 16 euros la hora; unos 2.000 euros al mes por 30 horas semanales, con pagas extra.
¿Qué es lo más difícil de vivir en Holanda?
La vivienda: hay muy poca oferta, los alquileres son altos y la vivienda social tiene largas listas de espera.
¿Hace falta hablar neerlandés?
Para muchos empleos basta el inglés, pero Gina considera necesario aprenderlo para ascender e integrarse.

Deja una respuesta