De Bogotá a Tenerife: cómo Fabio se regularizó con el arraigo para la formación

Fabio, colombiano en Tenerife, durante su entrevista con el canal Elandrevlog

Fabio es bogotano, ingeniero de sistemas y músico, y en Colombia trabajaba como coordinador logístico. Por la inseguridad y el costo de los colegios privados de sus dos hijos, él y su esposa decidieron emigrar. Canadá era su primera opción, pero no pudieron reunir los cerca de 130 millones de pesos que necesitaban. Entonces su suegra, que vivía en Tenerife, les propuso venir: «Vamos a hacer el equipo». La convivencia terminó mal, pero hoy Fabio tiene papeles, trabaja en una gran tienda de tecnología y vive con su familia en su propio piso. En una entrevista con el canal Elandrevlog contó lo que aprendió.

Llegar a casa de un familiar sin acuerdos claros

Fabio reconoce que tiene cosas que agradecerle a su suegra: los recibió en un piso donde cada niño tenía su cama, algo que muchos migrantes no tienen al llegar. Pero nunca se habló de cuánto pagarían. Desde el primer día, cuenta, ella empezó a anotar lo que le debían. Los ahorros que traía se acabaron en unos dos meses entre mercado, ropa y cobijas.

Su esposa consiguió primero empleo cuidando a una señora mayor los fines de semana y luego limpiando para una abogada y su familia. Con eso fueron pagando su parte. Fabio insiste en que pagaron todo, pero la relación se fue deteriorando por los comentarios a la familia en Colombia, y la falta de espacio propio.

«No haberme callado tanto, no haber soportado tanto», responde cuando le preguntan qué haría distinto.

El riesgo del trabajo informal

En el verano de 2023, sin papeles, aceptó un trabajo de reformas. Le pusieron a romper azulejos sin guantes ni gafas, y un pedazo le hizo un corte profundo en la muñeca. El empleador le tapó la herida con cinta y le pidió que en el centro de salud dijera que se había cortado en casa. Le pagaron 90 euros por ese día. En otra jornada informal, sacando escombros por 40 euros, el empleador le dijo al pagarle que no se los merecía. Fabio recuerda que volvió a casa caminando y llorando: «Yo creo que eso es lo más triste que me ha pasado acá».

Fabio lo cuenta como advertencia: en ese tipo de trabajos no hay ninguna protección y un accidente puede ser mucho más grave.

Apoyo de una organización benéfica y cuidar a una señora de 101 años

En una iglesia vinculada al Ejército de Salvación empezó a ayudar a descargar y repartir alimentos, y recibía comida para su familia. Volvió a tocar la batería. Más tarde lo contrataron para acompañar los fines de semana a una señora de 101 años, lúcida e independiente, que le ganaba al parchís y le contaba historias de la Guerra Civil. Le pagaban 150 euros por fin de semana. En esas jornadas, cuenta, veía las entrevistas de Elandrevlog y comprendió que no era el único que lo pasaba mal.

Regularizarse estudiando: el arraigo para la formación

Lo que cambió su situación fue informarse. Fabio descubrió que con pasaporte se pueden hacer muchos trámites: homologó su bachillerato y averiguó lo necesario para su carné de conducir. Cuenta que con la reforma reciente los plazos de los arraigos bajaron de tres a dos años y que el arraigo para la formación pasó a permitir trabajar hasta 30 horas semanales.

Como nadie le ofrecía el contrato que necesitaba para otras vías, se matriculó con su esposa en una formación profesional de actividades comerciales y presentó él mismo su solicitud, sin abogado, con los dos años de estancia acreditados y sus antecedentes. «Utilice bien su móvil», aconseja.

Con el permiso de trabajo en mano envió hojas de vida y, en noviembre de 2025, entró en una tienda de tecnología para la campaña de Black Friday y Navidad. Llevaba unos dos años y medio en España. Su esposa hizo 20 días de prácticas no remuneradas de la FP en un supermercado y allí la contrataron.

Una discusión que obligó a tomar una decisión

La tensión en casa siguió creciendo hasta que una discusión con su suegro subió tanto de tono que Fabio llamó a la policía para proteger a su familia. Uno de los agentes le dio un consejo: «O se tiene que ir usted o se tiene que ir ella», y le pidió no tener a sus hijos en esa situación. Semanas después, sus suegros anunciaron que dejaban el piso. Fabio habló con el propietario, con quien tenía buena relación, y consiguió que le hiciera el contrato a él, manteniendo el precio y con un solo mes de fianza.

Hoy viven solos. Fabio dice que no guarda rencor y que les pide a sus hijos respetar a sus abuelos. De hecho, la familia ayudó a sus suegros, enfermeros, con el trámite para homologar su título.

Lo que puedes aprender de esta historia

Preguntas frecuentes

¿Qué es el arraigo para la formación?

Es la vía por la que Fabio se regularizó: matricularse en una formación tras acreditar el tiempo de estancia exigido. Según cuenta, tras la reforma permite trabajar hasta 30 horas semanales. Consulta siempre los requisitos vigentes.

¿Se puede homologar el bachillerato sin papeles?

Fabio asegura que sí: lo hizo con su pasaporte.

¿Cuánto tardó en tener un trabajo legal?

Unos dos años y medio desde su llegada a Tenerife.

¿Necesitó abogado?

No. Presentó él mismo su solicitud, informándose paso a paso.

Mira la entrevista completa

Entrevista original: canal Elandrevlog en YouTube. Ver el video en YouTube · Canal @Elandrevlog

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